En los Estados Unidos, la dieta se ha relacionado con casi la mitad de las muertes anuales por enfermedades cardiometabólicas, incluida la diabetes. Se recomienda a los adultos con o en riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 a comer verduras, frutas, cereales integrales y legumbres (como frijoles). Sin embargo, el consumo de frutas y verduras en este país está muy por debajo de los niveles recomendados, con solo el 10 % de los adultos estadounidenses cumpliendo con las recomendaciones de dos a tres tazas de verduras por día. Entre los adultos mayores, el segmento de la población de más rápido crecimiento, la mala calidad de la dieta es un factor de riesgo importante de enfermedades crónicas, discapacidad, fragilidad y muerte prematura.

La mala alimentación provoca mala salud

En un estudio de 2001 a 2018, se evaluó la calidad de las elecciones alimentarias de casi 11,000 adultos de 65 años o más, incluido el consumo de frutas y verduras, cereales integrales, pescado y mariscos, bebidas azucaradas, carnes procesadas, grasas saturadas y sal.

Aislamiento y soledad

El hallazgo más notable fue el empeoramiento con el tiempo de la calidad de la dieta entre los adultos mayores. La proporción de adultos mayores de EE. UU. con una dieta de mala calidad aumentó un 10%, del 51% al 61%, y la proporción con una dieta ideal se mantuvo baja (0.4%). Un factor contribuyente puede ser el aumento del aislamiento social y la soledad, lo que dificulta obtener y preparar alimentos y puede fomentar un comportamiento alimentario poco saludable entre los adultos mayores. De manera similar, se estima que el riesgo de inseguridad alimentaria se ha más que duplicado entre los adultos mayores de EE. UU. durante los últimos 20 años.

Estos hallazgos sugieren que la mayoría de los estadounidenses mayores consumen una dieta deficiente. Esta es una crisis de salud pública.

Fuente: https://bit.ly/3KBi3r8

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