Una de cada cinco personas en los EE. UU. usa un Fitbit, Apple Watch u otro registrador de actividad física portátil. Estos aparatos pueden recopilar datos de salud importantes, como su frecuencia cardíaca, temperatura corporal, y nivel de actividad física. El año pasado, muchos estudios utilizaron estos rastreadores para identificar los primeros signos de los síntomas de COVID-19. Este nuevo estudio analiza cómo Fitbits y aparatos similares pueden monitorear la recuperación de las personas del COVID-19. Los resultados nos dan información clave sobre cómo las infecciones por COVID-19 afectan la salud.

Impactos a largo plazo del COVID-19

Los investigadores encontraron cambios comunes entre las personas con infecciones por COVID-19. Por ejemplo, los datos de Fitbits mostraron que las personas con COVID-19 frecuentemente tenían una frecuencia cardíaca más rápida que podía durar meses después de la infección. De hecho, pasaron un promedio de 79 días después de la infección para que la frecuencia cardíaca en reposo volviera a la normalidad. Otros síntomas comunes entre las personas que se recuperan del COVID-19 incluyen cansancio extremo (fatiga), confusión mental, dificultad para respirar, depresión, dolor de pecho, palpitaciones y dolores de cabeza. Los expertos llaman a esto «COVID largo». La frecuencia cardíaca elevada, las palpitaciones y los mareos son signos de que el COVID-19 podría alterar el sistema nervioso autónomo del cuerpo, un sistema importante que controla las funciones automáticas de nuestro cuerpo, como el pulso. Para algunos, esto también puede causar inflamación a largo plazo, que puede conducir a otras complicaciones de salud graves.

Futuro de la investigación de COVID-19

Este estudio muestra cómo Fitbits y otros registradores portátiles pueden ayudarnos a comprender qué les sucede a las personas después de las infecciones por COVID-19. Por ejemplo, estos aparatos nos permiten monitorear a las personas durante mucho tiempo para ver cómo nos afecta el virus. En febrero de 2020, los National Institutes of Health dijeron que darían más de $1.5 mil millones para la investigación del COVID prolongado. Este estudio muestra cómo Fitbits y otros registradores portátiles pueden ayudarnos a recopilar datos para una investigación COVID prolongada.

Fuente: https://bit.ly/3dX7Y9M

Foto por Kamil S en Unsplash