Las personas infectadas con COVID-19 producen muchas partículas pequeñas que contienen el virus al exhalar. Estas partículas se llaman aerosoles: gotitas en el aire que salen de la boca cuando hablamos, respiramos, tosemos o estornudamos. Algunos de estos serán inhalados casi de inmediato por personas cercanas (a menos de tres pies de distancia). El resto de las partículas se esparcen a distancias más largas y aún pueden ser inhaladas por otras personas más alejadas (más de seis pies). Las partículas más grandes a una distancia corta se llaman gotas. Las partículas más pequeñas a distancias más largas son núcleos de gotitas. Ambas partículas de diferentes tamaños siguen siendo aerosoles porque pueden inhalarse directamente del aire. Las máscaras generalmente bloquean las gotas grandes para que no caigan en áreas cubiertas de la cara. Las máscaras también son parcialmente efectivas contra la inhalación de aerosoles. Esto es muy importante para reducir el riesgo de contraer COVID.

Baja posibilidad de propagar el virus después de tocar superficies

Usar máscaras, mantener la distancia y limitar el número de personas en el interior reduce el riesgo de contraer COVID-19, ya sea a través de un contacto menos directo con superficies o gotitas, o al inhalar menos aerosoles. Sin embargo, también existe la necesidad de un mejor flujo de aire en los edificios. Esto se debe a que las partículas en suspensión más pequeñas pueden permanecer en el aire durante horas. Esto hace que sea muy importante abrir las ventanas o instalar o actualizar los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado. Por ejemplo, es mucho más probable que las personas se infecten en una habitación con las ventanas cerradas o sin un sistema de ventilación.

Importancia de mejorar el flujo de aire interior y la calidad del aire

El COVID-19 puede volverse estacional y es posible que tengamos que vivir con él como lo hacemos con la influenza. Se requieren entornos interiores más seguros, no solo para proteger a las personas no vacunadas y a quienes las vacunas no han protegido, sino también para desacelerar las variantes resistentes a las vacunas o las nuevas partículas dañinas del aire que puedan aparecer en cualquier momento.

Fuente: https://bit.ly/3tpLOmh

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