La inseguridad alimentaria ocurre cuando un hogar no tiene acceso constante a alimentos saludables para todos en la casa, frecuentemente debido a la falta de dinero. Afecta a más de 37 millones de estadounidenses, que es mas de 1 de cada 10 hogares. Los hogares en situación de inseguridad alimentaria tienen ciclos de escasez de alimentos, que pueden provocar comportamientos nocivos para la salud. Por ejemplo, algunos comen alimentos baratos y poco saludables, mientras que otros omiten comidas y comen en exceso cuando tienen comida. Esta comida poca saludable es un problema porque los alimentos baratos frecuentemente tienen mucha energía y pocos nutrientes, como granos refinados como el arroz blanco, o grasas trans y grasas saturadas en los helados. Este es un gran riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Para comprender cómo la inseguridad alimentaria afecta la felicidad y el bienestar, investigadores en los Estados Unidos midieron recientemente tanto la inseguridad alimentaria como la calidad de vida en 4,142 adultos. Poco más de la mitad de los participantes eran mujeres, el 12.5% eran negros y el 15.8% eran hispanos. Aproximadamente 1 de cada 10 no tenía un diploma de escuela secundaria/bachillerato. Aproximadamente 1 de cada 7 informaron sobre inseguridad alimentaria. En general, la inseguridad alimentaria se relacionó con una peor calidad de vida. Esto significa que las personas que no siempre pueden obtener alimentos saludables son menos felices y menos saludables que las personas que pueden obtener alimentos nutritivos. Durante los últimos 50 años, la inseguridad alimentaria (no tener acceso a alimentos saludables) ha reemplazado al hambre (no tener acceso a ningún alimento) como una de las principales causas de la crisis nutricional de Estados Unidos. La calidad de vida debe tenerse en cuenta al planificar estrategias para mejorar la salud nutricional.

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