Demasiada grasa en el hígado puede provocar problemas de salud. Esto se llama “enfermedad por hígado graso no alcohólico (NAFLD por sus siglas en inglés) y es el tipo más común de enfermedad hepática a largo plazo. Puede volverse muy grave y provocar una afección conocida como esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés). Eventualmente, NASH puede progresar a cáncer de hígado o cirrosis (daño hepático que puede causar insuficiencia hepática). Investigadores internacionales han analizado qué tan comunes son estos problemas hepáticos en personas con diabetes tipo 2 mediante una variedad de análisis de sangre y un nuevo tipo de ecografía. Descubrieron que el 70% de los participantes tenían demasiada grasa en el hígado. Además, encontraron que un tipo más grave de enfermedad hepática que causa cicatrices (fibrosis) afectaba al menos a uno de cada seis (15%) pacientes con diabetes tipo 2. Un diagnóstico temprano es importante ya que existen tratamientos que pueden retrasar o revertir la enfermedad.

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