Sabemos que el distanciamiento social ayuda a frenar la propagación del COVID-19. Los investigadores ahora están analizando otros factores ambientales que pueden frenar el COVID-19, como las diferentes estaciones y la exposición a la luz solar (específicamente la luz ultravioleta o “UV” del sol). Después de observar los datos de más de 170 países, encontraron que la propagación del COVID-19 es menor en las semanas posteriores a una mayor exposición a los rayos UV. Además, estudios recientes muestran que la luz ultravioleta hace que el virus que causa COVID-19 sea inactivo en las superficies. Los investigadores encontraron que,en el hemisferio norte, con la luz del sol en el verano, la tasa de crecimiento de COVID-19 disminuyó por 7 puntos porcentuales . La propagación del COVID-19 puede cambiar según la temporada, extendiéndose más rápido en el invierno cuando es más oscuro que en el verano. Por qué? Podría deberse a que las personas obtienen más vitamina D del sol en el verano, lo que podría proteger contra el COVID-19. También podría ser porque las personas están más al aire libre en el verano, donde hay menos riesgo de contraer COVID-19 en comparación con los interiores. Independientemente, es poco probable que la exposición a la luz solar por sí sola detenga el virus sin distanciamiento social, uso de mascarillas y lavarse las manos con frecuencia.

Fuente: http://bit.ly/3rd5adH

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