La diabetes y el COVID-19 son problemas difíciles de resolver. Los investigadores consideran que tanto la diabetes como el COVID-19 son »problemas malignos.» Otros problemas malignos son la pobreza, la delincuencia y el cambio climático. El concepto de un problema maligno se basa en la idea de que usar únicamente la ciencia para tratar de resolver problemas sociales no será efectivo. Los factores sociales, como la desigualdad, inciden en la capacidad de resolver estos problemas. Además, se debe considerar la interacción entre problemas. Por ejemplo, COVID-19 ha impactado de manera desproporcionada a las poblaciones étnicas y raciales minoritarias, las mismas personas que ya enfrentan disparidades de salud. El aumento de las citas de telesalud debido a COVID-19 también ha dividido a las personas con acceso a la tecnología de las que no. De hecho, menos personas de color tienen acceso a la tecnología que las personas blancas. Esto puede significar que muchos pacientes pertenecientes a minorías no pueden recibir una atención de alta calidad en el hogar. De la misma manera, sabemos que la diabetes afecta más a los latinos que a los no latinos. Como resultado, ambos la diabetes y el COVID-19 son »problemas malignos» que no se pueden resolver con una solución simple basada únicamente en la ciencia. Se deben abordar los factores sociales de la diabetes y el COVID-19, y estos dos problemas deben considerarse en relación entre sí.

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