La obesidad es un gran problema en México y ha empeorado en los últimos 30 años. Más de 1 de cada 3 adultos mexicanos tiene obesidad. Es muy común en las mujeres mexicanas. En los últimos 40 años, la dieta mexicana ha cambiado. Los mexicanos ahora comen menos alimentos frescos y más alimentos procesados ​​con alto contenido de azúcar, sal y grasa. Este cambio en la dieta y la comercialización por parte de la industria alimentaria han reducido la lactancia materna. Los mexicanos también consumen muchas bebidas azucaradas como los refrescos. Esto causa obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad hepática y algunos cánceres. En 2014, se agregó un impuesto a las bebidas azucaradas y la comida chatarra. Esto ha funcionado. En enero de 2020, el Congreso mexicano aprobó etiquetas de advertencia y reglas de comercialización que funcionaron bien en Chile. El uso de las etiquetas comenzará en octubre de 2020 si la industria alimentaria no lo retrasa. Las lecciones de México muestran que imponer impuestos a los alimentos poco saludables, regular las escuelas, y las etiquetas de advertencia en los paquetes de alimentos ayudan a prevenir la obesidad, pero enfrentan una fuerte oposición. Los impuestos y las regulaciones sobre los productos no saludables recaudan fondos para los programas gubernamentales y reducen los alimentos nocivos. Este dinero debería gastarse en salud, educación e infraestructura.

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Foto por Jorge Aguilar en Unsplash