Nuevos datos sugieren que muchos pacientes tienen síntomas duraderos en la parte superior del tórax durante meses después de la infección inicial con COVID-19. Los problemas crónicos incluyen tos crónica, engrosamiento de los pulmones (conocido como fibrosis, que puede causar dificultad respiratoria severa), bronquiectasias (tos que produce grandes cantidades de moco y dificultad para respirar) y enfermedad vascular pulmonar (que afecta los vasos sanguíneos del pulmón). La investigación es complicada, ya que muchos pacientes ingresados ​​en el hospital con COVID-19 tienen otra enfermedad preexistente. Los factores de riesgo incluyen el género masculino y la edad avanzada. Los problemas respiratorios persistentes después de COVID-19 pueden causar enfermedad futura, y actualmente no se sabe cómo prevenir estas complicaciones. Los estudios actuales están tratando de evaluar estas complicaciones e identificar a las personas con mayor riesgo. Mientras tanto, un enfoque realista podría ser pedir una radiografía de tórax si Ud. aún tiene síntomas respiratorios en las semanas después de una infección por COVID-19. Su médico también debe medir su saturación de oxígeno. Si aún se presentan problemas pulmonares, su médico puede enviarlo a un experto respiratorio.

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