Las personas que se han recuperado de COVID-19 muestran mayores tasas de trastorno de estrés postraumático (TEPT), ansiedad, insomnio y depresión, según investigadores italianos. En una encuesta realizada a más de 400 personas que se sometieron a un examen de seguimiento un mes después del tratamiento para COVID-19, más de la mitad experimentó al menos uno de estos trastornos, según el nivel de inflamación durante la enfermedad. Basadas en las entrevistas y cuestionarios, los médicos encontraron TEPT en el 28% de los casos, depresión en el 31%, ansiedad en el 42% de los pacientes e insomnio en el 40%, con síntomas obsesivo compulsivos en el 20%. Las mujeres en particular tuvieron altos niveles de ansiedad y depresión, a pesar de la menor gravedad de la infección. Las consecuencias para la salud mental de COVID-19 pueden ser causadas tanto por la respuesta inmune al virus en sí como por factores de estrés psicológico como el estigma negativo, el aislamiento social y la preocupación por infectar a otros. Estos problemas de salud mental se suman a la evidencia de que COVID-19 también puede causar daño físico al cerebro.

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