Las organizaciones benéficas médicas (como Sansum Diabetes Research Institute) constantemente buscan fondos. Además de solicitar subvenciones del gobierno federal, también dependen de la filantropía y eventos de recaudación de fondos para ingresos. Como resultado de COVID-19, se cancelaron los eventos de recaudación de fondos en persona, lo que obligó a algunas organizaciones sin fines de lucro a reducir el personal y limitar las actividades. Algunos donantes adinerados ahora también están aportando sus donaciones a la respuesta COVID-19 en vez de a las organizaciones benéficas médicas que generalmente apoyan. Las donaciones se han escaseado de pequeños donantes que perdieron sus empleos debido a la pandemia. Por ejemplo, la Juvenile Diabetes Research Foundation (JDRF), una organización de 50 años que apoya la investigación de diabetes tipo 1, anunció recortes debido a COVID-19. La organización reducirá su personal en aproximadamente un 40% y terminará algunas de sus subvenciones debido a ingresos limitados. Esto significa que tendrán que depender más de los voluntarios. El impacto total de la pandemia en organizaciones benéficas médicas aún no se ha sentido, pero si el daño continúa, la situación podría empeorar. La situación también podría hacer que las organizaciones médicas sin fines de lucro dependan más de los fondos de las compañías farmacéuticas y de equipos y productos médicos. Esto puede crear conflictos de intereses.

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