Cada vez más evidencia muestra un vínculo entre la enfermedad cardiovascular y la contaminación del aire. Hay una partícula específica de contaminación del aire llamada PM2·5 que se produce a partir de motores de automóviles, chimeneas y plantas de energía. Estos partículas son lo suficientemente pequeños como para respirar profundamente en los pulmones, donde pueden causar inflamación crónica. Los investigadores estudiaron recientemente a adultos de 21 países de bajos, medianos y altos ingresos para comparar la exposición a largo plazo al aire libre a esta partícula, PM2·5, con el riesgo de sufrir un ataque cardíaco y un derrame cerebral. Descubrieron que a mayor exposición a la contaminación del aire, mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. En conclusión, PM2·5 es un factor de riesgo global importante para la enfermedad cardiovascular, especialmente para el accidente cerebrovascular. Existe la necesidad de reducir la contaminación del aire, especialmente donde los niveles de contaminación del aire son más altos.

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