El estrés se vuelve traumático cuando las personas enfrentan eventos incontrolables e impredecibles que cambian continuamente y requieren atención constante. En el caso de la actual pandemia de COVID-19, las acciones tomadas por las autoridades, como las órdenes de quedarse en casa y el distanciamiento social, crean nuevos desafíos y fuentes de estrés. Las respuestas a estas acciones varían desde la ira y la frustración hasta la desesperanza y la soledad y, para algunos, empeoran la depresión y la ansiedad. Aquí es donde la tecnología puede ayudar al rastrear los cambios en los síntomas, los patrones de sueño y los niveles de actividad física. El objetivo es examinar el impacto de un evento masivo como la pandemia actual sobre los cambios en la salud mental. Esto nos permitirá predecir cuáles personas necesitan ayuda en una etapa mucho más temprana y vincularlas con los servicios apropiados.

Fuente: https://bit.ly/3dF19aB

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