Beber cantidades excesivas de refrescos y otras bebidas azucaradas aumenta el riesgo de obesidad y presión arterial alta y es uno de los principales impulsores de la epidemia de la diabetes tipo 2 en México. Hay un alto nivel de consumo de estas bebidas en México. Como resultado, el gobierno mexicano implementó un impuesto de 1 peso por litro (aproximadamente un aumento del 10% en el precio) en todas las bebidas no-alcohólicas con azúcar agregada a partir del 1 de enero de 2014. Ahora parece que esto ha resultado en una reducción en el consumo de estas bebidas, lo que tendrá importantes beneficios de salud pública para las familias mexicanas.

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