Muchas personas con diabetes también experimentarán presión arterial alta. El nivel de ingresos juega un papel importante en el control de la presión arterial.

Más información sobre el control de la presión arterial y los ingresos:

Sabemos que los ingresos del hogar están fuertemente vinculados a la diabetes tipo 2, además del sobrepeso u la obesidad. Por ejemplo, las personas pobres tienen mayor riesgo de desarrollar la diabetes que las personas ricas. Este estudio muestra que los ingresos también son un factor importante en el control de la presión arterial. Tener una presión arterial demasiado alta puede causar muchos problemas graves, como daño en los vasos sanguíneos, ataque cardíaco, enfermedad ocular y enfermedad renal. La mayoría de las personas con diabetes eventualmente experimentarán presión arterial alta, y los latinos están especialmente en riesgo. Muchas de las cosas que puede hacer para su diabetes también ayudarán con la presión arterial, como comer sano, dejar de fumar, hacer ejercicio regularmente, mantener su peso en un rango saludable, limitar la sal y el alcohol, y visitar a su médico con regularidad.

En los Estados Unidos, el nivel de ingresos impacta la capacidad de controlar la presión arterial. Según el estudio de 6 años del Journal of the American Heart Association, los investigadores descubrieron que las personas de los países más pobres tenían la mitad de probabilidades de controlar su presión arterial en comparación con las personas de los países más ricos. De hecho, en comparación con los pacientes de los países más ricos, los de países más pobres tenían un 52% menos probabilidad de alcanzar una presión arterial saludable (de 140/90 mm Hg), un 26% más probabilidad de morir por insuficiencia cardíaca y un 86% más probabilidad para desarrollar enfermedad renal. También descubrieron que los participantes en el grupo de ingresos más bajos tenían mayor probabilidad de ser mujeres, de ser negros, de ser latinos.

¿Por qué pasa esto? Los investigadores de este estudio piensan que las personas que viven en un vecindario o país pobre podrían percibir menos seguridad (debido a la alta criminalidad), tener menos acceso a alimentos saludables, no tener tiempo para hacer ejercicio y no ser consistentes con tomar sus medicamentos. Todo esto contribuye a la menor posibilidad de que su presión arterial se encuentre en un rango saludable.

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Foto cortesia a Hush Naidoo en Unsplash.